Cómo repartir las tareas del piso con tus compañeros (y los recados que nadie cuenta)
Repartir tareas con compañeros de piso: lista cada tarea, mídela en minutos, dad a cada uno el mismo total y rotad. Y los recados sueltos que nadie cuenta.
El baño lleva nueve días «a punto de limpiarse». Una persona del piso cree que lo hace todo, otra cree que todos hacéis más o menos lo mismo y la tercera ni siquiera se ha dado cuenta de que hay un problema. Nadie quiere ser quien lleve las cuentas, así que las cuentas se llevan solas, en silencio, en la cabeza de cada uno.
La mayoría de los consejos para repartir las tareas con compañeros de piso se quedan en «haced un cuadrante». Un cuadrante ayuda, pero arregla solo la mitad del problema. Reparte las tareas por tiempo, no por número: lista todas las tareas habituales, calcula sus minutos por semana, da a cada persona paquetes que sumen el mismo total y rotadlos. Los recados sueltos van en otra lista, porque son los que nadie cuenta.
Por qué no basta con contar tareas
El primer cuadrante que hace casi todo piso da a cada uno el mismo número de tareas. Parece justo y casi nunca lo es. «Limpiar el baño» y «sacar la basura» ocupan una línea cada una, pero una lleva 45 minutos y la otra diez.
Quien se queda con las tareas largas lo nota en dos semanas. La solución es cambiar la unidad: minutos por semana. En cuanto cada tarea tiene un número, «justo» pasa a ser una suma.
La lista de tareas del piso
Apunta todas las tareas comunes, con un tiempo honesto para una semana normal.
Tareas semanales
- Limpiar el baño: váter, lavabo, ducha, espejo, suelo
- Superficies de la cocina, vitrocerámica y fregadero
- Aspirar y fregar las zonas comunes
- Sacar la basura y el reciclaje, y volver a dejar los cubos
- Ordenar el salón
- Lavar las toallas y los paños de cocina comunes
Tareas mensuales u ocasionales
- Limpiar la nevera por dentro
- Limpiar el horno
- Lavar la alfombrilla del baño y la cortina de la ducha
- Descongelar el congelador
Fregar tus propios platos y limpiar tu habitación no están en la lista. En casi todos los pisos eso es cosa de cada uno, y meterlo en el cuadrante común invita a discutir de quién era esa taza.
Formas de repartir las tareas del piso: los sistemas que funcionan
Hay tres maneras habituales de repartir la lista.
Zonas. Cada persona se encarga de un área, como el baño, la cocina o los suelos y la basura, y la mantiene limpia a su manera. Es sencillo. Se desequilibra cuando una zona es claramente peor, así que funciona mejor con zonas de esfuerzo parecido y cambiándolas cada mes.
Un cuadrante rotativo. Las tareas se agrupan en paquetes y los paquetes rotan cada semana. Todos hacéis todas las tareas por turno, así que nadie se queda con el baño y nadie puede decir mucho tiempo que el paquete de otro es más fácil. Necesita un cuadrante a la vista y alguien que se acuerde de mover los nombres.
Puntos o pesos por tiempo. Cada tarea recibe puntos, normalmente sus minutos, y cada persona busca el mismo total. Se puede cambiar libremente: quien odia limpiar el baño puede quedarse con los suelos y la basura. Es el más justo de los tres y el que más preparación pide.
La mayoría de los pisos acaba con una mezcla: pesos para montar paquetes justos y una rotación para que los paquetes se muevan.
Cómo repartir las tareas entre 3 compañeros de piso: un ejemplo
Nuria, Teo y Samuel comparten piso. Esta es su lista semanal, con tiempos honestos:
| Tarea | Minutos por semana |
|---|---|
| Limpiar el baño | 45 |
| Superficies de la cocina, vitrocerámica y fregadero | 40 |
| Aspirar y fregar las zonas comunes | 35 |
| Basura y reciclaje | 20 |
| Ordenar el salón | 15 |
| Lavar toallas y paños de cocina comunes | 10 |
| Total | 165 |
Su primer cuadrante dio dos tareas a cada uno. Nuria tenía el baño y la cocina: 85 minutos a la semana. Teo, los suelos y la basura: 55. Samuel, el salón y las toallas: 25. Dos tareas cada uno, y Nuria hacía más de tres veces lo que hacía Samuel.
El objetivo justo es 165 ÷ 3 = 55 minutos cada uno. Tres paquetes lo clavan:
- Paquete A: baño (45) + toallas (10) = 55 minutos
- Paquete B: cocina (40) + salón (15) = 55 minutos
- Paquete C: suelos (35) + basura y reciclaje (20) = 55 minutos
Rotan los paquetes cada semana, así que cada uno limpia el baño una semana de cada tres. A lo largo de tres semanas, cada persona ha hecho todas las tareas una vez y ha dedicado los mismos 165 minutos.
Si los totales no se dividen de forma exacta, acercaos todo lo que podáis y que quien tenga el paquete más ligero se lleve la siguiente tarea mensual.
Dónde vive el cuadrante
La forma más sencilla de organizar las tareas del piso es poner el cuadrante donde todos lo vean sin abrir nada: un papel en la nevera, una pizarra junto a la puerta o un evento repetido en un calendario compartido que mueva los nombres cada semana. Un papel en la nevera es difícil de mejorar. Donget no lleva un cuadrante: no tiene tareas recurrentes, rotación ni fechas límite, y un cuadrante semanal que casi no cambia funciona mejor en la pared.
Lo que un cuadrante maneja mal es todo lo que no se repite.
Los recados sueltos que nadie cuenta
Todo piso tiene una segunda lista que nunca llega al cuadrante, y suele ser de donde sale el resentimiento de verdad:
- Comprar los productos de limpieza comunes cuando se acaban
- Llamar al casero por la gotera, y volver a llamar
- Pedir cita al fontanero y quedarse en casa para abrirle
- Llevar los trastos al punto limpio o pedir la recogida del sofá viejo
- Reponer la fregona rota, la cortina de la ducha, el cubo
- La limpieza a fondo antes de una revisión o de una mudanza
- Arreglar el wifi cuando se cae
Ninguno encaja en una rotación semanal y casi todos recaen en quien se da cuenta primero. En un año, esa persona hace mucho más de lo que le toca, y nadie lo ve, porque nada de eso estaba escrito.
La solución es tratar cada uno como una tarea con nombre. Ponedlo en una lista compartida en cuanto alguien lo detecte, dejad que cualquiera lo coja y marcadlo cuando esté hecho. Una lista con marcas también es un registro: muestra quién se ocupó del casero esta vez, y así el siguiente puede tocarle a otra persona.
Cuando la tarea cuesta dinero
Algunos recados llevan ticket: productos de limpieza, una fregona nueva, el precio de la recogida de muebles. Son gastos comunes, exactamente como la compra con compañeros de piso. Quien pagó lo apunta y se divide a partes iguales.
En un mes, Nuria compró productos de limpieza por 42 €, Teo pagó 30 € por la recogida del sofá viejo y Samuel compró una cortina de ducha y una fregona por 18 €. Total, 90 €, es decir, 30 € cada uno. A Nuria le deben 12 €, Teo queda en paz y Samuel debe 12 €. Una sola transferencia lo salda: Samuel envía 12 € a Nuria.
Esto va junto al alquiler y los suministros; cómo dividir el alquiler y las facturas con compañeros de piso trata las cantidades mayores, y saldar todo el mismo día de cada mes lo deja en una o dos transferencias.
Cuando alguien no hace su parte
Empieza por la lista, no por la persona. Comprobad que los paquetes duran de verdad lo mismo en minutos: un cuadrante injusto produce compañeros «vagos». Si el cuadrante es justo y las tareas siguen sin hacerse, sácalo una sola vez, pronto, con una tarea concreta y una semana concreta. El mismo enfoque vale para el dinero: qué hacer si un compañero no paga los suministros explica cómo pedirlo una vez, por escrito y con fecha.
Algunos pisos lo resuelven de otra forma: quien prefiere no limpiar paga una parte de una limpiadora, y la factura de la limpiadora se apunta como cualquier otro gasto común.
Dónde encaja Donget
Donget encaja en la segunda lista, no en el cuadrante. Cada grupo tiene un selector Dinero | Tareas. En Tareas, Añadir tarea crea un recado como «Llamar al casero por la gotera» o «Comprar productos de limpieza». En ¿Quién se encarga? puedes dejarla Libre, de modo que queda Sin asignar hasta que alguien pulse Tomar, o asignarla directamente a un compañero. Cada compañero ve lo suyo en Mis tareas. Si la tarea se hace demasiado grande, Devolverla la devuelve a la lista. Cuando está hecha, Marcar como hecha la tacha, y la lista del grupo muestra quién la hizo.
Si la tarea costó dinero, Donget pregunta ¿Has gastado dinero en Comprar productos de limpieza? justo después de marcarla. Añadir gasto abre el formulario con el título ya puesto; escribe el importe y deja el reparto en A partes iguales. Más adelante, la misma acción está en el menú de la tarea como Añadir un gasto para esta tarea. En la parte de Dinero, Saldar cuentas calcula las menos transferencias posibles del mes, y Recordar te deja elegir un mensaje y enviarlo tú mismo, desde el menú de compartir del móvil o como aviso dentro de Donget. Si aún estás eligiendo herramienta para el piso, mira las apps para dividir gastos con compañeros de piso.
Preguntas frecuentes
¿Cómo repartir las tareas con los compañeros de piso de forma justa?
Haz una lista de las tareas habituales, calcula sus minutos semanales y da a cada persona paquetes con el mismo total. Rotad los paquetes para que a nadie le toque el baño para siempre.
¿Cómo repartir las tareas entre 3 compañeros de piso?
Suma los minutos semanales y divídelos entre tres: ese es el objetivo de cada uno. Agrupa las tareas en tres paquetes que lo cumplan y rotadlos.
¿Qué debe llevar una lista de tareas del piso compartido?
Las tareas semanales (baño, cocina, suelos, basura, toallas, salón) y una lista aparte de recados sueltos: productos, el casero, reparaciones, tirar muebles, la limpieza a fondo.
¿Cómo organizar las tareas entre compañeros de piso?
Poned el cuadrante donde lo vea todo el mundo: la nevera, una pizarra o un calendario compartido. Los recados sueltos, en una lista aparte que cualquiera pueda coger, y revisad las dos cada mes.
¿Qué hacer si un compañero no hace sus tareas?
Sácalo pronto, con la lista delante. Comprobad que los paquetes duran lo mismo y acordad un cambio, o que esa persona pague una parte de una limpiadora.
¿Hay que repartir el coste de los productos de limpieza?
Sí. Lo que usa todo el mundo son gastos comunes: quien lo compra guarda el ticket y se divide a partes iguales, igual que la compra compartida.
Conclusión
Las tareas justas salen de una suma, no de una sensación. Mide cada tarea semanal en minutos, monta paquetes con totales iguales, rotadlos en un cuadrante que todos puedan ver y llevad una segunda lista para los recados sueltos que, si no, recaerían en quien se da cuenta primero. Cuando uno de esos recados cuesta dinero, apuntadlo y divididlo como cualquier otro gasto común.
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